PROMESAS PELIGROSAS / Eastern Promises
Por: Mauricio Matamoros En la presente década el cine de David Cronenberg parece que inició su mutación más extraña e inesperada. De Shivers (1975), su primer filme industrial, a Eastern Promises (2007), no sólo 32 años los separan, sino una serie de momentos y logros que parecen hablar de dos realizadores totalmente distintos. En esas tres décadas, Cronenberg nos ha regalado (tan sólo asistiendo a las salas de cine o localizando sus filmes en diversos formatos) anarquía fílmica, genialidad discursiva, maestría formal, conceptos sin precedente, y ya últimamente historias más universales, aunque igualmente instaladas en una locura psicosomática. Pero con Eastern Promises , como se mencionaba, Cronenberg ha dado el paso más aventurado, radical y aterrorizante de su mutación fílmica: se ha convertido en un mercachifle del cine hollywoodense. No saben cómo me cuesta decir esto, pues Cronenberg continúa siendo uno de los creadores que más respeto (una filmografía brillante –con excepci...