SWEENEY TOOD: EL BARBERO DEMONÍACO DE LA CALLE FLEET
La insoportable inmutabilidad de Tim Burton. Por: Rodrigo Vidal Tamayo Tim Burton francamente ya aburre. No contento con entregarnos (casi) siempre los mismos filtros de color, la misma fotografía, la misma estética “retorcida”, y los mismos personajes (ojo, no me refiero a los mismos actores, eso es mera coincidencia), ahora se le ocurrió al profeta gótico/darketo/emo la puntada de dirigir un musical. Algo tan necesario como un agujero en nuestras cabezas. Y por supuesto que el resultado es de esperarse: una película sosa, mediocre e intrascendente, con personajes fácilmente olvidables y una historia bastante floja debido a lo mucho que quiso apretar, sin olvidar la noñez de las canciones. Creo que el problema de Burton radica en que es tanto su ímpetu por quedar bien con los altos mandos, que en aras de complacer a la taquilla se abstiene de dejarse llevar por su creatividad, coartando su libre expresión. El germen de magníficas ideas se observa en Big Fish, Mars Attacks! y Sleepy H...