QUISIERA SER MILLONARIO / Slumdog Millionaire
Por José Luis Ortega Torres El exotismo vende. Esta frase es prácticamente un axioma en todas las áreas de la mercadotecnia, de la cual no se salva el séptimo arte (¿aún valdrá la pena llamarlo así?), como bien nos deja en claro el más reciente largometraje del otrora sorprendente realizador británico Danny Boyle quien, contrario a lo que nos indica su reluciente Óscar a Mejor Director, se aleja cada vez más de aquel intrépido chamaco que nos sorprendió con Tumba al ras de la tierra y, por supuesto, ese mini-mito de mediados de los noventa llamado Trainspotting. La vida en el abismo . Es bien sabido que los premios de la Academia de Hollywood gustan de premiar lo más mediocre de las cinematografías de realizadores de talento, sino pregúntenle al ninguneadísimo Scorsese, quien como premio de consolación recibió el dild-Óscar ni más ni menos que con treinta años de retraso (tomando en cuenta que Taxi Driver es de 1976; o sólo 26, si contamos a partir de Toro Salvaje , d...